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Luis Cervantes Salgado, Director General del Empleo y de Productividad Laboral, así como encargado de la Ofo
La inclusión laboral de las personas refugiadas es uno de los mayores desafíos y oportunidades que enfrenta San Luis Potosí. En un mundo completamente globalizado, los movimientos migratorios son cada vez más comunes, y los refugiados, forzados a abandonar sus hogares debido a conflictos, persecuciones o desastres, representan un grupo vulnerable que necesita un apoyo integral para la reconstrucción de sus vidas. La inclusión laboral no solo es clave para su bienestar individual, sino que también puede ser un motor de desarrollo económico y social para los estados que los acogen. Recordemos que el acceso al trabajo es un derecho humano reconocido en tratados internacionales. El trabajo no solo permite cubrir las necesidades básicas, sino que también otorga independencia y es una oportunidad para contribuir al estado y a la sociedad que los recibe. Negarles este derecho sería tanto como prolongar situaciones de precariedad y empobrecimiento.
En ese sentido, y contrario a ciertos mitos, los refugiados no compiten deslealmente con los trabajadores locales ni sobrecargan los sistemas sociales. Al contrario, en San Luis Potosí hemos visto que, cuando se facilita su inserción laboral, aportan al centro de trabajo nuevas habilidades, conocimientos y experiencias que, sumados a su deseo de integrarse y progresar, generan un impacto positivo de solidaridad.
Ahora bien, ¿cual es el desafío para la inclusión laboral de personas refugiadas?
1.- El reconocimiento de títulos y habilidades muchos refugiados tienen dificultades para que se reconozcan sus estudios o certificaciones profesionales en los lugares de acogida, lo que les obliga a aceptar trabajos por debajo de su cualificación profesional. 2.- Desconocimiento del idioma local la falta de competencia lingüística en el idioma del país receptor es una barrera crítica. Sin un nivel  adecuado, es difícil acceder a empleos formales y bien remunerados. 3.- Prejuicios y discriminación a menudo, los refugiados enfrentan estigmatización y rechazo en el mercado laboral debido a su origen. 4.- Falta de redes sociales de apoyo a diferencia de los locales, los refugiados suelen carecer de contactos que les ayuden a encontrar empleo, lo que limita sus oportunidades.
¿Cómo superar estos desafíos?
Sin duda alguna es necesaria la respuesta coordinada entre el sector público, privado y la sociedad civil en su conjunto, estableciendo canales que faciliten el acceso al mercado laboral, creando programas de capacitación, pero sobre todo sensibilizando en materia de inclusión y resaltando el valor de las diferencias. Por decir un dato, al inicio de la administración, año 2021, solo 15 empresas daban trabajo a personas refugiadas, al día de hoy son más de 150 las que han abierto sus puertas a la inclusión laboral.
Concluyendo, la inclusión laboral de personas refugiadas no es solo una cuestión de justicia social, sino también una oportunidad para el desarrollo económico y de cohesión social. Estoy convencido que, al abrir las puertas del mercado laboral a los refugiados, se construye un futuro más inclusivo, justo y próspero para todos.